Cronología de la Crisis del 2001: El estallido social
ARGENTINA ►Depués de la hiperfinlación que sufrió Argentina a fines de la década del 80. Se inició Un modelo económico basado en un tipo de cambio fijo (uno a uno), mercados con poca regulacion estatal, privatizaciones de empresas publicas y liberalizacion del sistema financiero. La economía logro estabilizarse pero los problemas empezarian a agravarse a partir de 1995, el modelo convertible muestra sus deficiencias: crece el desemplo y se amplia la brecha entre ricos y pobres. Se inicia asi un proceso de modernización excluyente con rasgos financieros que terminarian implosionando a fines del 2001: una devaluación agresiva, conflictos sociales, depositos incautados y muertes por la represión*
A partir del 2001 Argentina vivió una crisis económica, política y social de enorme envergadura y de imprevisibles consecuencias.
Ésta se originó por diversas causas, siendo las principales la aplicación de una deficiente política económica, tener un gigantesco aparato estatal y una inestabilidad política que, durante décadas, han afectado al país y lo han arrastrado al caos económico en que se encontraba en ese momento.. El país soportó cinco años de recesión y carga con una deuda pública de 132.000 millones de dólares, que lo llevó a la cesación de pagos (default).
Argentina ostenta un récord nada de envidiable. Es la única nación en la historia reciente que ha pasado de ser una nación rica (en el año 1913 estaba dentro de las diez naciones más ricas del planeta) a una pobre (ocupaba el puesto 36 en el año 1998).
Cronología del estallido de la Crisis
2001
4 de marzo: Ricardo López Murphy es nombrado ministro de Economía, mientras el presidente Fernando De la Rúa asegura que se cumplirán las metas pactadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y reafirma el sistema de cambio fijo que desde 1991 ata el peso al dólar en paridad uno a uno.
Fernando de la Rúa

16 de marzo: El Gobierno anuncia un nuevo plan económico que prevé un recorte en el gasto público por 1.962 millones de dólares en 2001 y por 2.485 millones en 2002, para combatir un abultado déficit fiscal. Tres ministros y seis funcionarios del Frepaso presentan su dimisión.
20 de marzo: Domingo Cavallo, ex ministro de Menem, acepta la cartera de Economía, tras la dimisión de López Murphy. Nueve días después, el Congreso otorga "superpoderes" a Cavallo para restablecer la economía.
2 de abril: Argentina supera en 1.000 millones de dólares la meta de déficit fiscal para el primer trimestre, acordada en 2.100 millones.
16 de abril: El Gobierno anuncia que planea un recorte de 300 millones de dólares en el gasto para cumplir un déficit fiscal anual acordado con el FMI en 6.500 millones. Dos días después, anuncia que planea emitir bonos a dos años por un total de 760 millones de dólares.

27 de abril: El FMI dice que Argentina no debería modificar su sistema de cambio y rebaja, desde el 2%, las previsiones de crecimiento para 2001 a entre 1,0 y 1,5%.
10 de julio: Cavallo anuncia que llevará a cero el déficit público mediante recortes en el gasto.
30 de julio: El Senado aprueba un recorte de 13% en salarios y pensiones públicas que superen los 500 pesos (dólares).

30 de octubre: De la Rúa advierte que la participación en una reestructuración de la deuda será "voluntaria".
16-17 de octubre: Standard & Poor's y Moody's advierten que podrían calificar a Argentina en situación de suspensión de pagos técnica si los tenedores de bonos pierden dinero en el canje de deuda voluntario planeado por el Gobierno.

Domingo Cavallo
19 de noviembre: El Gobierno inicia la masiva reestructuración de su deuda pública. El riesgo-país roza los 3.000 puntos. Dos días después, Economía decide prorrogar una semana el plazo de los tenedores locales de títulos para presentarse al canje de deuda, y unos días más tarde, retrasa de nuevo el plazo hasta el 7 de diciembre para que los inversores "minoristas" puedan participar plenamente.
3 de diciembre: El Gobierno limita a 250 dólares la cantidad semanal que podrá retirar cada ciudadano de su cuenta bancaria para frenar la fuga de capitales, medida que se populariza con el nombre de 'corralito' financiero.

5 de diciembre: El FMI decide no conceder un préstamo de 1.260 millones de dólares ante la falta de cumplimiento de las metas fiscales de Argentina. El Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) congelan préstamos de 1.230 millones de euros. Cavallo amplía a 1.000 pesos a la semana la cantidad de efectivo que pueden sacar los argentinos y a 10.000, el máximo que pueden sacar del país. Al día siguiente, el superministro admite que el país ha entrado en una "virtual" suspensión de pagos y se traslada urgentemente a Washington para negociar con el Fondo Monetario Internacional la concesión del préstamo. No lo consigue.

13 de diciembre: Huelga general en Argentina contra las impopulares restricciones bancarias. Al día siguiente, dimite "por motivos personales" el viceministro de Economía, Daniel Marx. Mientras, Argentina cancela los 700 millones de dólares en obligaciones y evita la suspensión de pagos. El FMI exige al Gobierno un Presupuesto 2002 "creíble" y prevé un retroceso del PIB en torno al 1,4%.
18 de diciembre: Estalla una violenta ola de saqueos a supermercados y violentas protestas. El Gobierno declara el estado de sitio. Al día siguiente, Domingo Cavallo presenta la dimisión junto con la del resto del gabinete.

20 de diciembre: De la Rúa dimite, tras un ineficaz intento de lograr un Gobierno de coalición con los peronistas. Pocas horas antes, los dos sectores de la Confederación General del Trabajo habían convocado una huelga general por tiempo indeterminado hasta lograr su renuncia. Quedan derogadas las leyes de restricción bancaria vigentes desde principios de diciembre.
23 de diciembre: Rodríguez Saá, ungido como presidente, declara la mayor suspensión de pagos de la historia económica internacional. Este peronista es investido nuevo presidente provisional y anuncia un programa populista que no convence a los expertos, en el que promete la creación de un millón de empleos y ayudas a los más desfavorecidos.
29 de diciembre: Rodríguez Saá y su flamante gobierno presentan la dimisión ante las protestas populares generalizadas.
2002
2 de enero: El peronista Eduardo Duhalde asume la Presidencia, cargo para el que es elegido por la Asamblea Legislativa para un período de dos años. De esta manera, Duhalde cumplirá lo que resta del mandato, que concluye el 10 de diciembre de 2003.

1 de febrero: El Supremo argentino declara inconstitucional el decreto firmado por el ex presidente De la Rúa que impuso, desde el 3 de diciembre, severas restricciones a la retirada del dinero de los bancos ('corralito').
3 de febrero: Forzado por la escasa confianza con que el FMI y las empresas extranjeras acogieron sus primeras medidas económicas, el Gobierno anuncia un nuevo paquete de decisiones. Entre ellas destaca la flexibilización del 'corralito', aunque no su desaparición. En concreto, a partir del 6 de febrero, los argentinos podrán acudir al banco para retirar de golpe sus salarios, así como las indemnizaciones por despido y las jubilaciones. Además, se confirma la pesificación de la economía argentina (las deudas, depósitos y contratos privados se convertirán de dólares a pesos, y la cotización de éste fluctuará libremente con respecto a la divisa estadounidense).
El fin de la convertibildad estaba cantado
6 de febrero: Continúa la guerra entre poderes del Estado. A la decisión, adoptada pocos días atrás, de la Corte Suprema de declarar inconstitucional el decreto del 'corralito' del ex presidente De la Rúa, responde la clase política anunciando que el Parlamento juzgará a los nueve miembros del máximo órgano judicial por sobornos y extorsión. La intención última de esta medida es que estos magistrados abandonen su cargo. El procedimiento establece que la decisión no se podrá producir hasta dentro de al menos un mes, aunque los parlamentarios están estudiando fórmulas para que se les suspenda cautelarmente en el ejercicio de sus funciones de forma inmediata.
SAQUEOS, MUERTOS Y CACEROLAZOS. Y EL FIN DE CAVALLO

El día (y la noche) del no va más
La madrugada empezó con saqueos en supermercados medianos y pequeños en todo el
país, sobre todo en busca de comida. Por primera vez los saqueos llegaron a la Capital Federal. De la Rúa fue insultado y su auto golpeado, mientras la Cámara de Diputados desconocía sus superpoderes. A la noche el Presidente anunció el estado de sitio sin restricciones. Eso desató
un cacerolazo masivo. Y esta madrugada se difundió la renuncia de Cavallo.
Por Martín Granovsky
A poco más de dos años de haber asumido el cargo, Fernando de la Rúa gobierna desde ayer con saqueos, estado de sitio, por lo menos cinco muertos, un Congreso activamente opositor y la imposibilidad nítida de articular una salida política y una válvula de escape para el agotamiento de la Convertibilidad. Y, además, sin Domingo Cavallo, que esta madrugada terminó sus nueve meses como superministro.
A las 11 de la noche el Presidente dejó la Casa Rosada después de verse por televisión, mientras todo el país se preguntaba qué pasaría de madrugada en el Gran Buenos Aires, sin cámaras de televisión que pusieran un límite a la violencia y dieran visibilidad a la represión. Este diario pudo saber por el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires que, por ejemplo, 700 personas se habían reunido frente a un supermercado Coto en Monte Grande, y que Carlos Ruckauf había ordenado que se apostara allí la Guardia de Infantería de la provincia.
Al final del día se produjo un fenómeno curioso. Desde la mañana los comerciantes habían bajado las persianas en todas las grandes ciudades de la Argentina, por miedo a oleadas de desharrapados saqueando masivamente los negocios. Pero justo después del discurso de De la Rúa la irritación se concentró en el Presidente. Miles de personas salieron a la calle con cacerolas, sartenes, espumaderas y tapas, en un fenómeno que se verificó en Belgrano, Caballito, Palermo, Parque Chacabuco, Villa Crespo y Almagro. El cacerolazo fue incluso mayor que el de la semana pasada, aunque esta vez ninguna cámara de comerciantes lo hubiera convocado y a pesar de que por la noche reinara el temor a nuevos saqueos. El tono era hasta festivo, ganador. Mucha gente salió de sus casas a la calle, y en Independencia y Entre Ríos una fogata en la calle acompañó el ruido de los metales. Todo el país había tomado las calles. En Rosario, mil personas marchaban cerca de las 24 al Monumento a la Bandera. En Plaza de Mayo se concentraba San Telmo. En Parque Chacabuco los vecinos eligieron el gran árbol de Navidad para protestar juntos, y cuando se sumaron vecinos de la villa 1114 se juntaron miles decidieron marchar hasta José María Moreno y Rivadavia. En Santa y Juan B. Justo los vecinos cortaron la calle, y lo mismo en Boedo. Del pánico se había pasado al repudio, incluso cuando muchos habían interpretado absurdamente el estado de sitio, que restringe las libertades, como un toque de queda, que impide caminar de noche. El estado de sitio, y el discurso anunciándolo, habían pasado a la historia, cada vez más patéticos a medida que avanzaba la noche.
“Qué boludos,/ qué boludos,/ el estado de sitio,/ se lo meten en el culo”, gritaban los miles que rodeaban el Congreso.
En Ocampo y Libertador cientos se juntaron frente a la entrada del edificio donde vive Cavallo y cortaron parte de la calle.
Las especulaciones terminaron a la una de hoy, cuando se difundió la renuncia de Cavallo al superministerio de Economía. A esa hora, como siestuviera calculado, la Policía Federal llenó la plaza de un gas lacrimógeno que descomponía, sin respetar viejos, mujeres embarazadas o chicos. Ya sin Cavallo, De la Rúa había logrado el mérito de concentrar el odio solo en su persona.
En “A dos voces”, el senador peronista Jorge Yoma amenazó con que, si De la Rúa no saca a Cavallo, la Asamblea Legislativa podría decidirlo, lo que equivalió a una advertencia de juicio político al ministro. La Central de Trabajadores Argentinos convocó a un paro para hoy.
Esta politización de último momento, que acompañó la protesta de la gente, sirvió para cambiar el clima angustiante, denso, de todo el día.
Salvo en la Patagonia, no hubo ningún rincón del país sin saqueo.
Primero, los blancos elegidos fueron los grandes supermercados, pero en general la vigilancia superior impidió que resultasen ellos los saqueados. Luego grupos de vecinos, muchas veces provenientes de las villas de emergencia, se decidieron por los supermercados medianos, en general más vulnerables, y sobre todo por los más chicos, que normalmente están atendidos por la familia del dueño. La imagen de un propietario, quizás de origen coreano, llorando ante el super vacío y diciendo “policía, nada”, marcó el día. Algunos comerciantes dispararon. Alguno de los muertos pudo haber sido producto de un balazo de un comerciante irritado. Más de cien heridos, de balas y de balas de goma disparadas por la policía, que también tiró gases lacrimógenos para responder a los piedrazos.
Las escenas, que merecen sus crónicas en esta misma edición, se repitieron en toda la Argentina.
Un padre explicando que no robaba sino que buscaba comida.
Otro padre con dos hijos en brazos, diciendo que solo quería comer.
Una vieja sin dientes a los gritos: “No doy más”.
Un chico joven, de poco más de 20. “Tengo dos hijos, loco, de cinco años y de dos, y hace dos años que no tengo laburo, loco”.
Una mujer de alrededor de 30, desaforada: “Queremos comer, queremos comer”.
Escenas de gente caminando tranquila, a la salida de un supermercado, con cajas en la mano.
Escenas de gente corriendo, después de agacharse para pasar por la cortina metálica entreabierta, con bolsas en la mano.
Peleas de comerciantes con saqueadores.
Chicos bien chicos sin miedo a la policía ni a los gases, o indiferentes.
Ante esta situación, De la Rúa recién habló a las 22.41, y solo una hora antes su vocero Juan Pablo Baylac se presentó en público, como el primer funcionario que dio la cara en medio de la peor crisis social desde los saqueos de 1989.
Al mediodía, el Presidente se había presentado en la reunión de políticos y empresarios convocada por Caritas, donde su asistencia no se esperaba. Los participantes quedaron asombrados por las respuestas generales de De la Rúa.
–Hay que imaginar una nueva política económica, y con Cavallo no se puede –le dijo el jefe de Gobierno Aníbal Ibarra–. En eso coincidimos todos los que estamos acá.
–Eso es lo importante –contestó De la Rúa como en una letanía vaga–. Hay que buscar consensos, que en el exterior serán muy bien recibidos.
Ibarra, el jefe de la CGT Rodolfo Daer, el presidente de los industriales Ignacio de Mendiguren, el jefe de la CGT disidente Hugo Moyano, se miraron asombrados. Raúl Alfonsín y Angel Rozas no hablaron, pero sonreían en silencio ante las críticas a Cavallo. Despuès, el jefe porteño emitirìa un comunicado criticando como “esquema agotado” la Convertibilidad y el déficit cero y calificando al estado de sitio como “declaración de impotencia política”.
De la Rúa fue silbado al entrar y al salir.
Tras la reunión, un obispo susurró preocupado a un dirigente:
–La situación está muy mal. Pueden hasta linchar a algún político.
El Gobierno respondió con dos medidas. Por una, dispuso entregar nuevas raciones de comida para todo el país, después de haberse pasado dos añosdiciendo que todo se solucionaba unificando los padrones sociales. Por otra, dictó el estado de sitio con la esperanza de amedrentar a los saqueadores. “Han acontecido en el país actos de violencia colectiva que han provocado daños y puesto en peligro personas y bienes, con una magnitud que implica un estado de conmoción interior”, dice el decreto del Ejecutivo.
El articulado es breve. Declara el estado de sitio en toda la Argentina por treinta días, comunica la medida al Congreso y la incluye en el temario de las sesiones extraordinarias.
No haber utilizado al Parlamento para convalidar el decreto es una picardía formal. El Congreso terminó las sesiones ordinarias y aún no empezó las extraordinarias. Técnicamente podría estar en receso. Pero la realidad indica que ayer mismo sesionó la Cámara de Diputados. En todo podría hablarse de iniciativa propia, o hasta de rebelión, pero nunca de receso parlamentario.
El decreto no tiene ninguna restricción explícita, aunque podría haberla tenido. El artículo 23 de la Constitución, que no fue reformado en 1994, da al Ejecutivo la facultad de suspender todas las garantías. Pero el Pacto de San José de Costa Rica restringe los estados de emergencia y no da a los poderes ejecutivos facultades ilimitadas para suprimir derechos esenciales. Como el Pacto tiene rango constitucional, cualquier juez podría interpretar el decreto como inconstitucional, en caso de una presentación por parte de un ciudadano. El artículo 27 del Pacto dice que no se puede limitar el derecho a la vida, ni imponer servidumbre ni explotación, ni afectar los derechos políticos. El artículo 4 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos también pone restricciones a las restricciones. Una opinión consultiva emitida el 30 de enero de 1987 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, de aplicación obligatoria para los gobiernos miembros de la Organización de los Estados Americanos, impide la violación de los derechos fundamentales, aun cuando las violaciones sean cometidas por personas que actúen oficialmente. El test será la reacción judicial frente a las alrededor de 400 detenciones practicadas ayer por las distintas policías en todo el país.
El Gobierno prefirió el decreto y la falta de límites autoimpuestos, pero a la noche, igual, los porteños llenaron las calles de Buenos Aires.

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