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martes, 12 de junio de 2012

Euro Crisis: cinco recetas para Europa

Se ve la luz al final del túnel: cinco recetas para Europa


EL MUNDO Cuáles son las alternativas que se manejan en Alemania y Francia para terminar con la feroz debacle. Planes para rescatar al euro, un enfermo que lucha por sobrevivir.

Por Facundo F. Barrio

Donde hay un euro, viejo, gomez. Las protestas contra la Unión Europea en Bruselas, sede del bloque, se repiten desde hace varios meses cuando la crisis financiera abrió un interrogante sobre la moneda creada a principios de siglo. Desde Madrid a Atenas, todas las ciudades europeas muestran críticas a las medidas económicas.

Cifras astronómicas de desempleo, bolsas que se derrumban todos los viernes, bancos al borde de la quiebra, países dispuestos al default y la devaluación. Las noticias que desde hace meses llegan del otro lado del océano forjaron la idea de que el colapso de la Eurozona es inevitable. Los pronósticos sombríos de economistas “populares” como Paul Krugman contribuyen a ese panorama desolador, en el que la ruina europea aparece ya como destino ineludible.

Sin embargo, los gobiernos que gestionan la crisis manejan aún alternativas que podrían darle una última chance al euro. Con voluntad política y responsabilidad para asumir los costos, algunas de las medidas y opciones que se enumeran a continuación podrían salvar a lo que queda de Europa.

1 Creación de un “Super Estado”. La idea de un mega Estado con políticas fiscales unificadas es un plan a largo plazo de la canciller alemana Angela Merkel. A cambio de seguir financiando a los países en problemas, Berlín propone “federalizar” las políticas fiscales y presupuestarias entre las naciones que componen la Unión Europea (UE).

Se trata de un déficit histórico del bloque comunitario, que sí tiene fronteras y moneda comunes pero nada en materia fiscal. En la práctica, los países deberían ceder soberanía y competencias en ese rubro a Bruselas. La resistencia del Reino Unido y de Europa del Este a esta posibilidad preanuncia que, de concretarse el proyecto de Merkel, se haría en dos etapas para que no se genere ninguna división dentro de los países que conforman el bloque.

2 Emisión de eurobonos. Es una opción, a mediano plazo que ya se había presentado como posible solución meses atrás, pero había naufragado por la oposición de Merkel y el francés Nicolas Sarkozy. Ahora, el apoyo de François Hollande vuelve a poner a los eurobonos en bandeja. Se trata de un mecanismo de financiamiento común que “mutualizaría” la deuda.

En otras palabras, Alemania y otros países solventes compartirían en forma directa las cargas financieras de los países periféricos, lo que abarataría los costos de financiamiento para las naciones en problemas y les permitiría afrontar sus obligaciones. El problema es que la Constitución alemana no admite una transferencia de poderes a Bruselas de esas características.

3 Financiamiento de proyectos públicos. Es una opción para alentar el crecimiento que introdujo Hollande, como parte de un paquete de medidas para estimular la economía, y cuenta con el respaldo del italiano Mario Monti. La intención es crear project bonds, obligaciones comunes de varios países cuyo objetivo sería financiar grandes proyectos de infraestructura (transportes, energía y otros rubros) en todo el continente.

A diferencia de los eurobonos, que servirían para frenar los ataques especulativos pero supondrían nueva deuda para las naciones, los proyect bonds generarían los activos de los proyectos terminados. Se espera que el próximo mes la UE lance una prueba piloto para evaluar la utilidad de la propuesta del mandatario galo.

4 Recapitalización de bancos. Según las últimas versiones, esta herramienta para los bancos en riesgo se utilizará en las próximas horas para rescatar a la banca española (ver aparte). La recapitalización del sector financiero de un país en problemas está prevista desde julio de 2011, pero hasta ahora nadie hizo uso de esta opción.

El mecanismo consiste en una transferencia de recursos –aportes de los países miembros a un fondo de rescate– a los Estados para que inyecten dinero a sus bancos con necesidades urgentes de capital. Lo que se busca es garantizar la capacidad de los gobiernos para financiar a tasas sostenibles la recapitalización de las entidades financieras, y así evitar un contagio a las instituciones de los países vecinos.

5 Salida planificada de Grecia. La posibilidad de que Atenas abandone la Eurozona dejó de ser un tema tabú y se convirtió en un escenario factible. Pero el proceso no tiene por qué ser necesariamente intempestivo y caótico.

Si las autoridades europeas acordaran con el nuevo gobierno griego la salida del euro, el Banco Central Europeo (BCE) tendría tiempo para hacer préstamos a otros países con riesgo de entrar en pánico. Francia y Alemania podrían trabajar juntos en un plan de rescate a corto plazo para evitar una propagación de crisis bancarias, y la inversión regional se mantendría en pie.

Difícil, pero posible. Algunas de estas alternativas no son excluyentes, sino complementarias entre sí. Se trata, en definitiva, de tomar decisiones que fueron postergadas hasta la agonía que presenta Europa y que preocupa a los líderes de todo el mundo.

(Diario Perfil)

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